Es Jonquet Mallorca
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En el corazón del barrio marinero medieval de Es Jonquet —calles empedradas, casas tradicionales de pescadores y molinos de viento históricos que datan de siglos pasados—, este bar palmesano ofrece una alternativa íntima al circuito de grandes salas. Electrónica, house y techno definen la programación, con sesiones que atraen tanto a residentes de Palma como a visitantes interesados en la escena nocturna alternativa de la ciudad. El espacio ha acogido artistas locales y emergentes del panorama balear que no tienen cabida en los formatos de mayor aforo de la isla.
El local está en una posición elevada sobre un promontorio con vistas a la bahía y al puerto de Palma, lo que en una ciudad con tanto borde marítimo como Palma ya es un argumento por sí solo. El interior conserva elementos arquitectónicos que dialogan con el entorno histórico del barrio; la zona exterior permite disfrutar del ambiente de las calles adoquinadas. No hay múltiples salas ni grandes pistas de baile: el espacio prioriza la proximidad entre público y DJ, con una configuración que favorece la escucha atenta y la conversación en los momentos entre sets.
Es Jonquet forma parte del distrito de Santa Catalina, uno de los núcleos gastronómicos y de ocio nocturno con más personalidad de Palma. Se llega en unos 3 minutos caminando desde la parada '131-Àrea D'Intercanvi Pl. Del Progrés', donde paran las líneas 1, 4, 5, 29, 30, 46, 47, N1 y N4. Desde el aeropuerto, el autobús hasta la zona tarda unos 11 minutos. La estación de metro más cercana es Son Fuster Vell, a 12 minutos a pie. El código de vestimenta sigue las normas generales de la ciudad: evitar ropa de playa y calzado abierto, pantalón largo y zapatos cerrados son la opción segura. Valoración Google: 4,5 sobre 5 en 308 reseñas.
El calendario combina DJs residentes con eventos puntuales de productoras locales. A diferencia de los macrofestivales de verano en Ibiza o las discotecas de temporada de Palma, este espacio mantiene actividad durante todo el año, adaptándose al ritmo de la ciudad. Los fines de semana concentran la mayor oferta; entre semana el bar funciona como punto de encuentro habitual del barrio de Santa Catalina. Esa dualidad entre club y sala de barrio configura una identidad difícil de encontrar en otro punto del mapa nocturno de Mallorca.